Como duele cuando te beso
y no sientes.
No sé, cielo, si ya habrás perdido el sentido.
Lo que sí sé
es que ya has perdido los sentidos.
Y eso sí que es triste.
No te vas a morir de amor,
decías.
Y tenías razón, los que no aman siempre la tienen.
Es lo único que tienen.
Como duele cuando me besas
y no cierras los ojos.
Supongamos que la lluvia
no es tristeza.
Recuerdo que me mirabas
como solías mirarla a ella.
Recuerdo que te gustaba caminar
sobre las calles mojadas,
y bailarme sin paraguas.
Ahora sí, cierras los ojos para verme. Mejor.
Y te beso los párpados, y me ves.
Y te muerdo la boca, y te ríes.
Y te beso el amor,
y
(me sientes).
Como duele cuando me besas.
Y ese respiro, ese jadeo, ese movimiento
que se escapa en ese beso.
No besa quien quiere, sino quien sabe. Así que no (me) quieras.
Que tú ya sabes a mar,
Y eso me suena a mucho más.
Supongamos que bailar
no es hacer el amor.
Y que tú, aquel día,
sí me llevaste al baile
de fin de curso.
Como dueles,
siempre.
Pero siempre pronto acaba. Que yo no quiero un "hasta que la muerte nos separe", prefiero un "no debemos volver a vernos" y seguir queriéndonos.
Supongamos que no es primavera,
y que mis inviernos no se enamoran de aquel verano tan corto a tu lado.
Quizá mi amor no fuera el mejor. Era celoso, caprichoso y un poco loco.
Pero todo tuyo.
Supongamos, que ya no duele(s). Que ya no muero en cada beso. En cada despedida.
Supongamos que esta vez,
sí,
me sacas a bailar.