jueves, 30 de enero de 2014

Te (des)espero.

Sólo me das motivos para odiarte,
Y si del amor al odio sólo hay un paso
yo voy dando zancadas para estar siempre en el mismo lado.
Pero no sé muy bien en cuál.

Me he mirado en el espejo
y no era yo. O era yo enfadada.

Te pido que me quieras,
pero nunca lo has hecho.
Te pido que me dejes quererte,
y me dejas, a secas.
Y me dejas con la miel en los ojos
y tus labios en otros.
Y me dejas esperándote,
y te marchas como si no fuera a quedarme mirando
mientras te alejas.

Te he dejado los buenos días al lado del despertador que tienes en la mesilla. Junto a las cosquillas en la espalda que te corresponden. Pensé que tal vez lo echarías de menos, y bueno. Yo deseando.

Estoy vomitando las mariposas de mi estómago. Por los ojos. Y una de ellas no para de gritar tu nombre agonizando.
Y se me sale el corazón por la boca cada vez que lo escucho, pero no lo escupo.

Prometo escaparme a Madrid y contarle a la estatua de Bécquer como fue conocerte. Que he besado a la poesía en persona, y que en cada uno de sus poemas apareces entre líneas. Le preguntaré cómo hablaba de ti, cómo sabía que existías si aún no lo hacías.
Prometo pasear por Gran Vía, con tu recuerdo de la mano. Y hacer esos viajes que nunca hicimos y tanto deseamos.

Y besarnos en cada esquina,
en cada paso de cebra,
en cada cabina.

En todos esos sitios a los que nunca fuimos.
Prometo llevar tu ausencia a todos ellos. Y hacernos el amor por los dos. Por ti. Y comernos la boca yo sola.

Hacer todo contigo
sin ti.

lunes, 27 de enero de 2014

Ven.

Ya no hay amor en los buzones.
Estoy deseando escontrarte para enviarte una carta, como las de antes.

martes, 14 de enero de 2014

Mátame para vivir contigo.

He de reconocer que siempre fui de lágrima fácil.
Bastaba con poco para que una de ellas resbalara por mi mejilla, haciendo enternecer a todo el que me veia.
Nunca le di demasiada importancia. Llorar nunca me pareció algo malo. Es más, todo lo contrario.
Hasta que llegaste tú.
Con tus despreocupaciones, y tus espacios.
Con tus quédate pero vete pronto.
Tus ataques repentinos de olvídame, pero sígueme pensando.
Es mejor que no nos veamos. Pero haré algo para que sigas viendo mi nombre en algún lado. En el de mi cama, por ejemplo.
Si pero no. Nunca pero sólo contigo.
Y así fue como tus ganas de vivir convirtieron mis ganas de morir en ganas matar.
Y yo tan frágil, y con las medias rotas.
Lo peor de nuestro amor cuando acaba es que no se acaba.
Estoy por coger la maleta, y meterme dentro. O meterte a ti y mandarte lejos. Pero vuelve.
No, ahora llorar no me parece nada bueno. Porque intentando desahogarme, me he ahogado en mis propias lágrimas. Y ojalá ésto sólo fuese una metáfora.
Y me dan ganas de darte una hostia y comerte la boca después.
Esto me pasa por meterme donde no me aman.
Que yo no quiero que seas mío joder. Quiero que seas tuyo pero conmigo.
Eres para echar de comer aparte, y ojalá cenar también.
Y yo, yo soy como el pájaro que tiene la puerta de su jaula abierta, pero no quiere salir porque se ha enamorado de ella.
Y lo nuestro no se acaba nunca, pero yo sí. Y menos mal.
Quiéreme. Quiéreme con tus defectos, con tus espacios. Con tus tiempos. Ámame con la inmortalidad de tus palabras. Con el vacío de tu alma.
Quiéreme. Como quien pide un ratito más en la cama. Un poco más de azúcar en la tarta. Un poco más de veneno en la manzana.
Te estoy sobreviviendo. Ciérrame la boca al salir.

A fin de cuentas no, de existencias.

Me he puesto ha escribir cuanto te echo de menos. De nuevo. Y casi me ha dado asco.
Claro que te echo de menos joder, no dejo de demostrarlo. En cada cosa que hago, cada paso que doy, cada inspiración con su maldita espiración consiguiente.
Y me doy asco.
Tengo tu recuerdo rozándome la espalda cada vez que me recojo el pelo. O tal vez sólo sea un escalofrío. O mis ganas de matarte a besos.
Supongo ahora vendría la parte en la que te pido que vuelvas, o me rebajo para pedirte una noche más. Un rato besándote la sonrisa, o cinco minutos más entre tus brazos. Como quien le pide cinco minutos más al despertador.
Y no es que ya no me apetezca, es que estoy tan cansada amor.
De tus medias sonrisas, que dicen ven y me echan cuando intento rozarlas.
De tus miradas que me dicen te quiero pero no.
De tu vaso medio lleno que me está vaciando a mí.
De tu todo a medias, que es lo que me completa.
Todo lo que a mi me sobra si tu no estás.
Y es que desde que te fuiste me sobra la mitad de la bombona al ducharme. Y la cama se me hace tan grande.
Me sobra la mitad de cada cena, la mitad de la manta.
La mitad de todo, la mitad de nada.
Y podria seguir así, pero me harían falta folios. Y ganas.
Y estoy tan cansada amor. Que prefiero dormir, y pensar que tu también estas pensando en mí.

lunes, 6 de enero de 2014

Un tren con destino a la nada.

Hoy he robado de tus labios el sabor a ron. He bebido de tu boca el alcohol que llevo en vena.
Esta noche he paseado por delante de tus ojos con aire desafiante, descarado y arrogante.
Que guerra más estúpida.
La fugacidad de tu paz no me compensa el negro que me corrompe por dentro.
He visto catástrofes más bonitas que lo nuestro.
He visto guerras con más esperanza. Noches con más color.
He visto prostíbulos con menos putas que las que se interponen entre tu y yo.
Tu y yo, es la única manera de describirnos. La única forma de decir que nunca habrá un nosotros.
No tendremos canción, ni baile que bailar. No tendremos foto delante de la torre Eiffel, ni candado que cerrar.
Jamás sabremos lo que es pasear agarrados de la mano por enfrente de cualquier bar.
Algún día te arrepentirás y volverás. Y querrás vivir la historia que un día dejaste atrás. Porque es justamente atrás donde se está quedando todo lo que pudimos ser. Es justamente por eso por lo que duele tanto voltear la cabeza y echar un vistazo al pasado.
Pero ya es tarde amor, y yo no me arrepiento de nada de lo que hice. Bueno sí, de quererte así.
Incondicional,
Inconsciente,
Absurda,
Entera.
Y supongo que es lo más inútil que he hecho desde enamorarme de ti.
Pero tranquilo, ya estoy bien. Para que voy a ser sincera.
Recuerda que yo nunca miento.
Y que ésto, está lleno de mentiras.

sábado, 4 de enero de 2014

Mi yo más tú.

Yo soy yo y mis circunstancias.
Soy yo y mis miedos, y los tuyos sobre todo.
Yo soy yo y un poco de ti, y tú entero.
Soy cada molécula de agua que resbala hasta tu ombligo cuando te duchas.
Soy esa mota de polvo que te hace estornudar.
Soy esa brisa que mece tu pelo cuando sales por la mañana a trabajar.
Soy esa nota desafinada que te sale sin querer al cantar.
Soy esa gota de café que se te queda en la comisura de los labios al beber.
Soy el calor de tus manos y el frío de tus pies.
Soy tus buenos días y tus buenas noches, aunque no te las haga.
Soy el te quiero que ves en cada mirada.
Yo soy yo, y tú también.
Y puede que sea lo peor que te pase en la vida que mejor te sienta. Porque mírate amor, sonríes cada vez que te digo lo que soy, y lo que me gustaría ser.
Y es que a veces yo soy yo, y otras muchas no.
Yo soy yo y tus circunstancias. Tú eres yo, y yo me quedo en nada.
O tal vez yo sea yo
y tú seas tú
Y no tengamos nada que ver.
Ni que besar.
Ni que hacer el amor.
Ni que tocar.
Ojala sí.