lunes, 11 de agosto de 2014

No me duelas si no es para salvarme.

Que alguien me enseñe,
por favor,
a acariciar tu nombre
sin morir en cada absurdo intento
de pronunciarlo.

Que todo el mundo sabe
que hoy duermo sola,
y nadie quiere venir
a arroparme.

Que alguien me diga,
por favor,
cuánto tiempo me quedas.
Yo ya dejé de esperarnos
cuando me dijiste
"no quiero hacerte daño".

Pero este vacío que dejaste no se conforma.
Y mi corazón perdió la esperanza antes que tu recuerdo.

Menos mal, que es precioso llorarte.

jueves, 7 de agosto de 2014

Y saltamos queriendo(nos).

A la de tres saltamos, o nos queremos.
Una,
dos, y...

Me diagnosticaron felicidad por primera vez cuando te encontré. Recuerdo que me mirabas como solías mirar la lluvia. Después de esta tormenta, ni la calma se va a atrever a volver. Tú tampoco.

Lo bueno, si es breve, dos veces malo a tu lado.

Fuiste
tan
breve.

Hoy he soñado que te morías y en la lápida ponía mi nombre. Y bailaba entre las flores con un vestido blanco, que jamás me pondré; sonreías.

Recuerdo como me lamías las heridas, como a un gato en su séptima vida. En esta vida, quiero morir de amor, te dije.
Los poetas siempre prefirieron los puentes.
Podemos matarnos, pero no morirnos. Susurraste.

Tres.