sábado, 30 de mayo de 2015

A corazón a(r)mado.

Se oye un disparo
y miles de recuerdos salpican las paredes
que un día fueron testigos
de un nosotros.

De todos los golpes que me diste
ninguno fue de suerte;
pero que bien sabía la derrota
si me la dabas a probar de tu boca.
Huele a gasolina y te veo
sonriendo, con una caja de cerillas
mientras dices:
- Venga pequeña, saldremos de ésta.
Saldremos de ésta significó
que tú te irías con las manos llenas de sangre
dejando en la cama un cadáver
y muchas flores.
Subo al octavo piso
que es tu cuarta costilla
empezando desde arriba
                                      y salto.
Sé que te hubiese gustado
verme volar si no fuese
porque antes de que llegaras
disfrazado de viento,
un huracán ya me había roto las alas.

Abro los ojos y ahí estás;
eres la dosis exacta,
el pero antes de una locura,
el sabor a rojo férreo
y la libertad de querer matarme cuando quiera.

Sí, era yo quien tenía la pistola,
pero tú disparaste primero.

viernes, 22 de mayo de 2015

Ella se escribe con mayúscula.

Ella  siempre  está  sola.

Las calles la conocen por su forma de andar,
y su predisposición a caminar por los bordes de las aceras,
equilibrista de una vida con muchos contras
Pero en la balanza aparece Ella dando vueltas
con ese vestido de muñeca rota
y todo se torna azul cielo.

Dicen que la han visto bailar con la muerte.
Pisándole los pies, mirándola directamente a los ojos. Sonriendo, como una niña que acaba de hacer alguna travesura y se siente orgullosa de ello.

Pero con esa cara, quién iba a negarle nada.

Lleva en los ojos esa belleza implícita de la tristeza
de la que tanto escribo cada vez que el mar se cuelga de sus pestañas.
Huele a lluvia y tiene las uñas pintadas de negro.
Cría cuervos que le sacaran los ojos a cualquiera que la mire demasiado.

En serio, que me vais a contar a mí de Ella que yo no sepa.
Que yo también sé como agacha la cabeza cuando todo se viene encima como un tsunami lleno de recuerdos.
Y como mira de reojo
si le acaricias la nariz.
Y como se le enrojecen las mejillas
ante un cruce de miradas.
Yo también sé de su risa tonta
por cualquier chorrada
capaz de enamorar
a medio mundo
porque el otro medio no miraba.

Su palabra favorita es eudaimonia
porque sabe que es lo único
que jamás podrá poseer,
aunque a veces la roce con los dedos
como la última luz que entra por la ventana
antes de que la oscuridad inunde sus ojos de nuevo.

He caminado con Ella sobre sus escombros
la he visto caer, destrozarse las rodillas,
hacerse polvo
ser deseo
y cumplirlos.
Soplar,
crear tornados que arrasan ciudades enteras
y luego
sólo
calma.

Yo ya estaba antes de que vosotros escribierais sobre Ella.

Y creedme, toda
absolutamente toda la poesía
sólo ha sido un absurdo intento
de describirla. 

domingo, 17 de mayo de 2015

Vida súbita.

No soporto tu olor en mi ropa
que pronuncien tu nombre
ni que me pregunten que tal estoy
y yo tenga que señalarte
para hacer saber que no estoy
desde que no eres.

No soporto que llenes mis silencios
de preguntas absurdas
como si alguna vez te hubiese importado si estoy cansada o quiero morirme.
No soporto que me mires
con esos ojos tristes
y me nombres una estación en vano.
Cierra la boca
que callado estás más guapo
pero lejos, aún más.

De verdad, que no soporto
que me descosas todas las heridas
cada vez que arrancas el vestido
prometiéndome que no volverá
a amanecer en nuestra habitación.
Esa mirada ya me la conozco muy bien
y créeme, yo también sé poner ojos de gata
y ser muy hija de puta.

Que el tiempo no cura nada ya lo sabíamos,
pero se encarga de enterrarte poco a poco
aunque al final la lápida lleve mi nombre.
Lo peor no es que le escribas a otras,
es que un día me escribiste a mí
y yo fui tan ingenua que me creí única.

El odio hoy se viste con piel de espejo
me mira a los ojos y me llama cobarde.
Cobarde, por taparme los ojos
cuando alguien me quitaba la venda.
Por creerte aun cuando me decías
que eras un mentiroso, pero que me querías.
Cómo ibas a querer a alguien
si el único amor que te quedaba era el propio.

Coge todas tus cosas
devuélveme mis ganas
y lárgate de una puta vez.
(Mi corazón puedes quedártelo, estoy mejor sin él)

Esto no es un maldito poema.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Imagina.

Imagina cien pájaros volando y mi corazón en tus manos.
Una catástrofe tan bonita
que lleva tu sonrisa por bandera
y tus ojos como símbolo de revolución.
Un mundo en el que los kilómetros
sólo son besos de más y
no sentimientos de menos.
Imagina un corazón que no siente lo que ve
sino lo que toca, lo que besa, lo que inspira.
Que sólo podamos llamar hogar
a dos piernas que abrazan fuerte
y no a las primeras que se abren.
Imagina Roma del revés en cada esquina,
a la lluvia debajo de un beso
sin paraguas.
Y a las mariposas de tu estómago
compartiendo cama con las mías.
Imagina que bailamos
sin pisarnos las heridas
y es que hacernos el amor
jamás fue tan suicida. 
Sigues siendo tú,
foco de musas que bailan alrededor
queriéndose tuyas
y creyéndose poetas
por guiar tu boca hasta la mía.
Que ilusas si no saben
a estas alturas
el vértigo que da
asomarse a tu séptima costilla.
Imagina el silencio
inundando la habitación
después de la tormenta
y yo sin salvavidas.
Aquella bala con trayectoria directa
al lado izquierdo de mi pecho
no me desangró por completo
y aún quedan pedazos de ti aquí adentro.
Y caminar sobre tus cristales
no duele tanto
si al final del camino
la recompensa sigues siendo tú.

Imagina que todo es un sueño
y mañana te despertaré leyéndote ésto.