martes, 29 de diciembre de 2015

Principio de querer(te).

Hay dieciocho canciones desde tu habitación hasta la mía. Y yo aún estoy aprendiendo a bailar, cariño.
Entiéndeme entonces, si me tropiezo con tu boca,
                                                            pero es que joder,
ese cuello es una cornisa y llevo tanto tiempo cayendo
        tanto tiempo cayendo
que a estas alturas mi mayor vértigo es volver a tener los pies en el suelo.
Hay una niña que me pregunta quién eres
que tiene miedo
que no quiere. Querer.
Hay una niña que me pregunta quién eres
que de dónde has salido
y te mira de reojo y se tapa la cara
                                           y las cicatrices.
Que le da vergüenza que veas el desastre que hay aquí dentro.
Que le da pánico que te asustes y salgas corriendo
                                              pero aún más que te quedes.
Que no llora,
nunca llora
pero la he visto temblar al verte
y sostenerse el corazón,
esto no es terremoto es un principio;
pero ella aún no lo sabe.
Y te enseña sus manos de cristal. Rotas.
- De mí no se enamoran, sólo soy billete de ida. ¿Qué haces aquí?

Hay una niña que me pregunta quién eres
mientras juega con el pelo
y hace una mueca parecida a una sonrisa.
Y se pinta los labios rojos
para que sepas que aquí se viene a sangrar
a morir en el intento de atravesar la pared que nos separa; testigo de huidas y operaciones a corazón cerrado.

Este nudo en la garganta cuando te tengo en frente es mi soga y estoy preparada para saltar. Tú eres mi salvación, y yo la única capaz de (volver a) destruirme.