Hoy he robado de tus labios el sabor a ron. He bebido de tu boca el alcohol que llevo en vena.
Esta noche he paseado por delante de tus ojos con aire desafiante, descarado y arrogante.
Que guerra más estúpida.
La fugacidad de tu paz no me compensa el negro que me corrompe por dentro.
He visto catástrofes más bonitas que lo nuestro.
He visto guerras con más esperanza. Noches con más color.
He visto prostíbulos con menos putas que las que se interponen entre tu y yo.
Tu y yo, es la única manera de describirnos. La única forma de decir que nunca habrá un nosotros.
No tendremos canción, ni baile que bailar. No tendremos foto delante de la torre Eiffel, ni candado que cerrar.
Jamás sabremos lo que es pasear agarrados de la mano por enfrente de cualquier bar.
Algún día te arrepentirás y volverás. Y querrás vivir la historia que un día dejaste atrás. Porque es justamente atrás donde se está quedando todo lo que pudimos ser. Es justamente por eso por lo que duele tanto voltear la cabeza y echar un vistazo al pasado.
Pero ya es tarde amor, y yo no me arrepiento de nada de lo que hice. Bueno sí, de quererte así.
Incondicional,
Inconsciente,
Absurda,
Entera.
Y supongo que es lo más inútil que he hecho desde enamorarme de ti.
Pero tranquilo, ya estoy bien. Para que voy a ser sincera.
Recuerda que yo nunca miento.
Y que ésto, está lleno de mentiras.
lunes, 6 de enero de 2014
Un tren con destino a la nada.
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